martes, 3 de enero de 2017

Día 3. Hemos sobrevivido.

Y así avanzan los días de este nuevo año, y adivinen qué? Aún estamos aquí, a pesar de los pesares, de los desamores, de las buenas energías por transformamos y cambiar, por hacer de nosotros unas mejores personas, a pesar de las metas  y las promesas, aquí estamos, aquí seguimos igual que ayer, igual que hace tres días cuando aún era el 2016. Es apenas el comienzo, no nos desanimemos.

Haciendo el intento, realmente traté, por cumplir uno de mis, aún no escritos propósitos para este 2017, encontré en un sobre junto a un montón de cosas sin abrir (extraño en mí) (Inside Joke) las promesas que me hice en el cambio de año del pasado. Hmmmm es un poco terrible decirme a mí mismo que fui una ilusa, ja ja ja, aprender a tocar guitarra? en serio? Qué estaba pensando? Es decir, si vamos a ponernos metas, que sean realizables, por ejemplo, terminar la tesis, jajajajajajajajajaja.

Ahora sí en serio. No sé cómo les esté yendo a ustedes con esas locuras de las resoluciones, pero digamos que yo no soy muy buena en ello, y soy mucho peor en aquello soltar, de dejar ir, ya llevo en mi cuadernillo 22 cosas que debo dejar en el pasado, VEINTI DOS, y cargo con la libretita para arriba y para abajo a ver si no se me queda nada, al paso que voy van a llegar carnavales y no he logrado culminarla. Irónicamente esa es una de mis resoluciones desde el año pasado, terminar lo que comienzo. Pequeño problema ¿alguno o alguna por ahí en esta oscuridad virtual que comparta ese pequeño desorden mental conmigo? Porque aceptémoslo aquello que queremos dejar atrás y por ende, lo que queremos cumplir para los años venideros, son siempre aquellos aspectos que creemos parte de nuestra propia e íntima locura.

Es decir, qué es lo que hace que deseemos con tantas ganas ser mejores personas, cambiar, ¿hay realmente alguien tan bueno allá afuera? Cada quien no cargará con su pedacito de loco interior? ¿Qué hay de malo con nuestras locuras, con nuestras fallas? Bueno, estamos hablando de cosas menores, socialmente aceptables, no me vayan a salir ahora con rayes fuertes imposibles de borrar del disco duro (aja lo dice alguien que lleva 3 años en psicoterapia) en fin, el punto es que, quizás nos esforzamos demasiado en ser esa persona de las revistas o de la tele, o en mi caso específico de la página web, que ha tratado diez mil veces de ser vegana, hacer su propia comida, sembrar plantas, aprender a tocar un instrumento, levantarse temprano todos los días, y ha fallado en cada una de esas cosas.

Así que básicamente, he tomado la decisión de que las cosas con las cuales me comprometa este año, deberán ser más reales, más yo, menos hada madrina de la comida y el estilo de vida saludable que jamás tendré. Y vayan a ver ustedes si, como yo, se siguen engañando durante unos cuantos años más.

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