domingo, 8 de septiembre de 2013

Sobre la adquisición de la Autobiografía de Nelson Mandela.

Barranquilla, 8 de septiembre del 2013.

Aunque me siento mejor que en días anteriores, la sensación que me embarga es la misma, la de desolación, siento que he perdido la esperanza y las ganas de vivir aún no llegan del todo a mi. Realmente me desconozco, llevo 30 años conmigo y no se quien soy, no se si lo que he creado es un espejismo para que a la vista de todos pase desapercibido algo que no quiero que vean de mi. 

Todos estos días me he debatido entre si quiero continuar o no. Si la vida para mi terminó o hay algo más para mi. Compré este libro asumiendo que quiero seguir viviendo, que quiero recuperar la esperanza y salir del fango en el que me encuentro. A veces realmente quisiera dejar este horrible mundo en el que la gente se hace daño por cualquier motivo, incluso a quienes aman. Nos terminamos matando unos a otros en guerras sin sentido; por cualquier peso en todas las esquinas alguien muere porque si. 

Y entonces pienso en las personas que han entregado sus vidas para que este mundo cambie y veo que ha sido en vano. Que han matado a tantos hombres y mujeres buenos que como yo solo querían que este mundo fuese diferente, y terminaron dando su vida por lo que soñaban. Pues bien, yo siento que mis sueños se acabaron. Veo a los mismos con las mismas, discutiendo por lo mismo del partido y la juventud, peleando por puestos como si fuera un feudo, mientras el país sigue en las mismas. Atrás quedó la mística, el pensar que un cuadro debía ser el ejemplo del tipo de personas que se necesitan para construir otro mundo, sin dogmas, ni sectarismos.

Pero como explicarle todo esto a un psiquiatra que no sabe lo que es tener la convicción de que vivimos en un mundo horrible que se autodestruye y que yo no puedo hacer como el resto de la gente y sencillamente "vivir mi vida", mientras la gente muere de hambre en las calles. Pensé que había alguien que me podría comprender, pensé que tu podrías hacerlo, pero lo cierto es que no es así. 

Trataré de seguir buscando entre los libros pistas para recuperar las ganas de vivir, de luchar. Para ganarle tiempo a la desesperanza y a la guerra. Ya lo decía Morin, lo que le falta a este mundo es fraternidad, que nos preocupemos más por el otro y menos por nosotros mismos, tal vez un poco de amor pueda salvar al mundo y de paso, salvarme a mi.

L.

1 comentario:

  1. ...Me cuesta mucho ver como otros pelean por lo de muchos, por lo de todos...lamentablemente aquí es como si nada pasara... todo el mundo siente, ve, pero aquí no... Desde aquí se ve que Monserrate está despejado y que por lo menos hoy, será un día soleado...

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