lunes, 9 de septiembre de 2013

Sobre como regresar al mundo. Parte 1.

Barranquilla, 7 de septiembre de 2013.

Tal vez la mejor forma de volver al mundo sea tratándolo de comprender. Por ello decidí adentrarme en otra realidad, la que está plasmada en las páginas con las letras y pensamientos de gigantes que seguramente se han hecho preguntas mucho más elaboradas e interesantes sobre la vida que las que yo me estoy haciendo en este momento.

El primer texto que abordé durante mi encierro me refrescó, o más bien me dio una nueva aproximación al marxismo, de por si bastante ligada al momento por el que me encuentro pasando. Devoré el libro rápidamente, un par de días bastaron para ir de letra en letra y recordar que la vida es compleja, totalmente compleja, y que es precisamente esa complejidad la que hace que las soluciones a las problemáticas del mundo no puedan tener respuestas de una sola arista. 

Por eso no entiendo cuando alguien me dice que no trate de enredar más la vida, que simplifique las cosas y no las enrede más, siento que cuando escucho esas frases o algunas similares, se me clava un aguijón en el pecho y otro en el cerebro al no comprender que no es posible simplificar la vida, que sencillamente no puedo vivir una parte del mundo, sin pensar en qué pasa en la otra parte, sería lo mismo que no vivir, o vivir a medias.

Espero que quien se tope con este libro del que hablo "Introducción a la política del Hombre" de Edgar Morin, la encuentre tan fascinante y reveladora como yo.

L.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Sobre la adquisición de la Autobiografía de Nelson Mandela.

Barranquilla, 8 de septiembre del 2013.

Aunque me siento mejor que en días anteriores, la sensación que me embarga es la misma, la de desolación, siento que he perdido la esperanza y las ganas de vivir aún no llegan del todo a mi. Realmente me desconozco, llevo 30 años conmigo y no se quien soy, no se si lo que he creado es un espejismo para que a la vista de todos pase desapercibido algo que no quiero que vean de mi. 

Todos estos días me he debatido entre si quiero continuar o no. Si la vida para mi terminó o hay algo más para mi. Compré este libro asumiendo que quiero seguir viviendo, que quiero recuperar la esperanza y salir del fango en el que me encuentro. A veces realmente quisiera dejar este horrible mundo en el que la gente se hace daño por cualquier motivo, incluso a quienes aman. Nos terminamos matando unos a otros en guerras sin sentido; por cualquier peso en todas las esquinas alguien muere porque si. 

Y entonces pienso en las personas que han entregado sus vidas para que este mundo cambie y veo que ha sido en vano. Que han matado a tantos hombres y mujeres buenos que como yo solo querían que este mundo fuese diferente, y terminaron dando su vida por lo que soñaban. Pues bien, yo siento que mis sueños se acabaron. Veo a los mismos con las mismas, discutiendo por lo mismo del partido y la juventud, peleando por puestos como si fuera un feudo, mientras el país sigue en las mismas. Atrás quedó la mística, el pensar que un cuadro debía ser el ejemplo del tipo de personas que se necesitan para construir otro mundo, sin dogmas, ni sectarismos.

Pero como explicarle todo esto a un psiquiatra que no sabe lo que es tener la convicción de que vivimos en un mundo horrible que se autodestruye y que yo no puedo hacer como el resto de la gente y sencillamente "vivir mi vida", mientras la gente muere de hambre en las calles. Pensé que había alguien que me podría comprender, pensé que tu podrías hacerlo, pero lo cierto es que no es así. 

Trataré de seguir buscando entre los libros pistas para recuperar las ganas de vivir, de luchar. Para ganarle tiempo a la desesperanza y a la guerra. Ya lo decía Morin, lo que le falta a este mundo es fraternidad, que nos preocupemos más por el otro y menos por nosotros mismos, tal vez un poco de amor pueda salvar al mundo y de paso, salvarme a mi.

L.