jueves, 8 de septiembre de 2011

Aferrándose a las cosas pequeñas...

El día amaneció nublado, con una leve brisa y un poco de llovizna. Las ventanas de mi cuarto se movían con el paso del viento que sonaba al entrar y salir de la habitación, era como si tu recuerdo diera vueltas no solo en mi cabeza, sino que por segundos, angustiando por el poco espacio que le he dejado a añorarte, buscara refugio en los confines más recónditos de mi intimidad.

La nostalgia me despertó de ese sueño profundo en el que imaginaba que tu y yo estábamos juntos, que no nos separaban kilómetros, ni miedos, que rodeados de papeles de colores que caían del cielo, nos quedábamos abrazados, tejidos, aferrados el uno al otro para combatir los pesares de esta sociedad.

Pero la realidad es otra...

Y solo queda aferrarse a las cosas pequeñas, a los mensajes intermitentes, a las conversaciones a oscuras, a los besos en la distancia... al saberte, quererte y no tenerte.

Por: Solamente Lilith.


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