lunes, 29 de noviembre de 2010

El reencuentro con la capital de cómplice

Hablamos del cielo, del amor, del reencuentro
Tú miras mis ojos, que observan a otro a tu lado
Deseas mis labios, que muerdo mientras conversas
Añoras la sensación de mi piel bajo tus dedos
Y estamos lejos, a centímetros de distancia


Y ese pequeño espacio que nos separa
Poco a poco se irá convirtiendo en un infierno de risas y palabras
La ansiedad de un abrazo, de la intimidad
Nublará las visiones, ensordecerá nuestros oídos
Transitaremos el tortuoso camino de la espera

Ahora que estamos por fin juntos
Volvemos a la inexperiencia del primer encuentro
Tus manos temblorosas, yo haciéndome la dura
el solo hecho de juntar nuestros dedos, cerrar mis ojos y sentir
Se convierte entonces en una explosión de sensaciones infinitas

Hormigueo, excitación, podría decir que solo con eso,
Solo con ese mínimo contacto de nuestros cuerpos
Alcanzo a sentirme mujer, mujer de fuego
Mujer mujer, de esas que no le temen a la vida
Ni se arrepienten de las calles transitadas
Gioconda, Malinche, Manuela, Lilith

Abro los ojos y me encuentro contigo, y con el, con todos
Divagando por las calles frías de la ciudad
Solo veo mis pasos que recorren mis recuerdos
Y me encuentro sola, a mi lado, conmigo
Mientras leo tus cartas, escudriño en el baúl
Y hallo los fragmentos de una historia aún sin concluir

1 comentario:

  1. Me encanto! ...
    El placer del encuentro y del camino transitado.
    La fiebre de lo simple dentro de una historia sin final ... Al final de un capitulo siempre un delicado 'Continuará'.

    Buenísimo este post!

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