jueves, 15 de mayo de 2008

¿Qué le queda a los jóvenes?

“…no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros…”
¿Qué les queda a los jóvenes? Mario Benedetti


Cada mañana la rutina es la misma, abrir los ojos, levantarse muy temprano, coger el mismo bus de todos los días, recorrer la ciudad entera, una ciudad plagada de miseria, de excesos, mucha riqueza, tanta pobreza. Sentarse en la misma silla de siempre, frente al computador, pensando todos los días en como hacer de este puesto una trinchera para la lucha social.


De la oficina entran y salen jóvenes sin nada en la cabeza o tal vez mucho, unos solo piensan en la rumbita del viernes, otros en el parcial del miércoles, pero tan pocos se enteran de la realidad del País y aquellos que lo hacen, solo se alimentan de los grandes monopolios de la prensa burguesa. Por la cabeza la pregunta rebota fuerte ¿qué jóvenes estamos formando? ¿Jóvenes excelentes para poner a funcionar una máquina, pero incapaces de leer una poesía? ¿Dónde están esos hombres y mujeres, esos estudiantes de los que le gustan a Mercedes Sossa? Esos que no le temen a nada, ni a las balas, ni al ladrar de la jauría.

Y lo sabemos bien, sabemos que las políticas estatales en torno a la educación superior están encaminadas a eliminarles la capacidad crítica, ese ímpetu juvenil a los y las estudiantes, sabemos que quieren eliminar la universidad pública porque allí todavía se están formando hombres y mujeres libres, esos que, lejos de la mano inquisidora de la universidad privada controlada por los gremios económicos, aún tienen la capacidad de soñar con un país libre, con una nueva Colombia.

Año tras año los distintos gobiernos de turno han intentado eliminar esa cantera de alegría y revolución, grupos paramilitares en contubernio con las administraciones de la universidad, amenazas, desapariciones, asesinatos, han intentado de todo, pero nada ha podido con la fuerza del movimiento estudiantil. Si, es cierto que lo han diezmado, debilitado, fraccionado, pero como el ave fénix que resurge de las cenizas, una y otra vez cada generación se ha puesto a la tarea de reagrupar las fuerzas y salir a la calle por la defensa del derecho a la educación, por el derecho a la vida, a la libertad de expresión.

Hoy faltando solo unos pocos días para la realización del IV Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios, aquí en Cartagena, los estudiantes nuevamente van a demostrar de qué están hechos, su fuerza y motivación, la batalla de ideas que libran todos los días, por eso, como lo manifiesta una de las integrantes del comité organizador del evento, Muriel Jiménez, “esta es la oportunidad para que los estudiantes demos el debate sobre la situación actual que atraviesa el País, para que miles de jóvenes de diferentes universidades de todo el territorio nacional alcemos nuestra voz y planteemos nuestra visión, nuestras propuestas para la construcción de una universidad para la democracia y no servil a los intereses de los poderosos, además para que desde este escenario se construyan las bases y perspectivas del accionar del movimiento estudiantil en general y por supuesto para el fortalecimiento de la ACEU, como una de las organizaciones que lo conforman”.

La invitación está hecha, a todos los estudiantes, hombres y mujeres, de universidades públicas y privadas, este es el momento, esta es la hora. Cartagena los espera para discutir, para reflexionar, por que qué les queda a los jóvenes, sino las inmensas ganas de luchar, “…sobre todo les queda hacer futuro, a pesar de los ruines del pasado y los sabios granujas del presente.”

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