jueves, 28 de febrero de 2008

Ser un deportista de alto nivel, toda una hazaña

Foto: Violeta. Juegos Universitarios Nacionales. Cartagena.

Por: Violeta.

Es muy temprano, el cielo está oscuro. Suena el despertador, son las 4:30 de la mañana y Paola, de 23 años, se prepara para ir a entrenar. Se pone su vestido de baño, echa a un morral la toalla, el gorro y las gafas, elementos necesarios para su práctica diaria. Ella es una de las tantas jóvenes que día a día hacen del deporte su vida, en este caso la natación.

Desde hace 12 años sus días transcurren entre la piscina, el estudio y su casa, a pesar de ser muy joven, le queda poco tiempo para divertirse y realizar las actividades cotidianas de una chica de su edad. Incluso, si no fuera por el apoyo de sus padres y de la Universidad donde realiza sus estudios de Ingeniería Industrial, sería muy difícil mantener el ritmo de trabajo y la disciplina que se le exige para mantener su nivel competitivo.

Hace parte de la selección Colombia, ha representado a su departamento en diferentes campeonatos, recorrido todo el País de piscina en piscina, acumulando medallas y trofeos que exhibe orgullosa en una de las paredes de su cuarto. “Realmente es muy complicado alcanzar un alto nivel de rendimiento en este deporte y en cualquier otro creo yo, es más, si uno se pone a comparar las marcas requeridas en campeonatos mundiales, por ejemplo en los Olímpicos, vemos que los nadadores colombianos estamos bien atrás”, comenta Paola.

Al preguntarle sobre cuáles considera que son las limitantes que los deportistas tienen para codearse con los mejores del mundo responde: “Pues yo creo que no tenemos el mismo apoyo que se le da a los deportistas en otros países, uno que ha viajado y charla con otros nadadores ve que el gobierno los ayuda mucho económicamente, ha habido muchos viajes que mis papás me han tenido que costear, pero no solo así, sino por ejemplo también en la parte de la educación, ser el mejor estudiante y a la vez el mejor nadador no es nada fácil, claro hay algunas universidades que si le ayudan a uno con la matrícula y le reconocen el esfuerzo, pero la mayoría ni siquiera con lo académico le recompensan a uno nada, yo practico dos veces al día, y cuando tenemos un campeonato fuera del País nos toca concentrarnos en otra ciudad solo entrenando a veces hasta por 6 meses, no es fácil”.

Y es así, en Colombia el apoyo que se les da a las y los jóvenes deportistas es bastante endémico. Los escenarios deportivos están en muy mal estado, no hay, en la mayoría de ciudades del País, la infraestructura física necesaria para incentivar la práctica de cualquier disciplina deportiva, y muy a pesar de las ensoñaciones del Vicepresidente Francisco Santos, ni siquiera los estadios de fútbol, el deporte más popular en Colombia, están preparados para la realización de un evento de gran magnitud como lo es un Mundial.

Por ejemplo, para la preparación de los deportistas, 53 en un total de 12 disciplinas, que representarán al País en los juegos Olímpicos de Beijing que comenzarán en agosto de este año, el gobierno le destinó entre 2007 y 2008 un total de 11 millones de pesos a Coldeportes quien firmó convenios con las diferentes federaciones deportivas nacionales para el apoyo al desarrollo deportivo.

En Medellín, Cali y Bogotá es donde mayor inversión y apoyo tiene el deporte, la mayoría de deportistas de alto rendimiento que existen en el País y que integran las selecciones de Colombia están en su mayoría compuestas por personas de estas ciudades. En la Costa Caribe, Cartagena es la ciudad que mejor infraestructura tiene, la realización de los Juegos Centroamericanos en el 2006 la dejó dotada con excelentes instalaciones, las cuáles en la actualidad están siendo subutilizadas y en proceso de deterioro. Deterioradas se encuentran los escenarios del resto de ciudades costeñas, en donde practicar algún deporte es toda una hazaña.

En términos generales se puede plantear que no hay una política clara de fortalecimiento, estimulo y fomento de la actividad deportiva, la recreación y el bienestar de la juventud colombiana; el deporte sobrevive gracias a los sacrificios personales de quienes los practican, que en muchas ocasiones deben recurrir a préstamos, abandonar sus estudios, y múltiples marañas financieras para poder sostenerse.

Casos como el de Paola, hay muy pocos, no todos los jóvenes tienen la capacidad económica para mantener el nivel de entrenamiento, el pago de mensualidades para pertenecer a un club deportivo adscrito a una liga, en fin, todo lo que se necesita para entrenar.

“Yo creo que mensualmente me está costando entre cien mil y ciento cincuenta mil pesos mi entrenamiento, si no es más, he conocido muchos pelaos que hacen de tripas corazón para poder entrenar. No creo que esto esté bien, de una u otra forma considero que el deporte contribuye a mejorar el País, y es por eso que se le debiera dar la importancia que se merece, después de todo es mejor que los jóvenes estén en una cancha o en una piscina siendo los mejores deportistas y recibiendo el apoyo del gobierno y no robando porque no tienen para comer”, señala Paola, mientras se baja del bus que la lleva todos los días al complejo acuático acá en Cartagena, donde entrena de 5 a 6 de la madrugada y de 4 de la tarde a 8 de la noche.

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