jueves, 7 de febrero de 2008

¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DEL DESALOJO DE 300 FAMILIAS EN PASACABALLOS?

Foto: Aroldo Mestre. El Universal


Pasacaballos, un corregimiento de la ciudad de Cartagena, aledaño a la zona industrial de Mamonal, es escenario hoy de uno de los más comunes episodios de los 2 millones de habitantes que viven en la pobreza o en la miseria en Colombia, el desalojo.


Alrededor de 300 familias desplazadas invadieron este sector por falta de oportunidades para adquirir una vivienda digna, allí se instalaron en cambuches de plástico que albergan alrededor de 70 niños, 15 mujeres embarazadas y 30 ancianos, según sus habitantes.

La orden de desalojo está regida por una resolución de mayo del 2007 bajo la administración de Nicolás Curi, ex alcalde de Cartagena, gobierno que se conoció por las grandes dádivas y concesiones que dio al sector privado en detrimento de la comunidad. En el caso de este sector, conocido como Herlinda Moisés no se conoce quienes lo están reclamando, pero si se sabe que allí se pretende construir la vía que unirá a Cartagena con la Isla Barú, que hace parte del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, uno de los futuros polos de desarrollo turístico de la Ciudad.

A las diez de la mañana del 6 de febrero arribaron al sector los funcionarios encargados de realizar la diligencia, acompañados por delegados de la Alcaldía Distrital, la Defensoría del Pueblo y la Defensa Civil. El Escuadrón Móvil Antidisturbios, ESMAD, conocido ya por la brutalidad de sus actos, que han dejado no solo heridos, sino también muertos en sus intervenciones, avanzó hacia la comunidad, para que el desalojo pudiera realizarse.

La gente de la invasión estaba dispuesta a todo por defender lo poco que tienen, entre piedras, palos, bolillazos, golpes, y cápsulas de gas lacrimógeno transcurrieron tensionantes 45 minutos, gracias a la intervención de la Defensoría del Pueblo, el ambiente se calmó. Se había impartido la orden de suspender el desalojo, porque las personas que reclamaban las tierras no habían llegado con la maquinaria necesaria para su realización.

Mujeres y niños resultaron afectados por los gases lacrimógenos lanzados por el ESMAD, muchos ya tenían sus pocas pertenencias recogidas esperando lo peor, lo cierto es que es deber de la Alcaldía adelantar los planes necesarios para que estas personas puedan tener un techo digno en donde vivir, con la seguridad de que nadie vendrá a quitarles lo que les pertenece.

Esta noche la comunidad de Herlínda Moisés no dormirá tranquila porque sabe que tarde o temprano vendrán por ellos, por sus casas, por su tierra, nuevamente serán desplazados, ante la mirada irreverente de quienes duermen bajo un techo de verdad, cómodos, sin el temor que inspira despertar de nuevo.

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