jueves, 24 de enero de 2008

LEY FORESTAL NO CUMPLE CONVENIO INTERNACIONAL DE COLOMBIA CON LA OIT, DICE CORTE CONSTITUCIONAL

Por: Violeta.

Los magistrados de la Corte Constitucional colombiana consideraron viciado el proceso de aprobación de la ley 1021 de 2006, o Ley Forestal, por no cumplir el convenio 169 que existe entre Colombia y la Organización Internacional del Trabajo, OIT, referente a los “pueblos indígenas y tribales en países independientes”.

Dicho acuerdo establece que “los gobiernos deberán consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”.

A pesar de que esta ley fue duramente criticada por grupos ambientalistas, étnicos, campesinos y por diversos sectores sociales por considerarla una amenaza para el patrimonio natural del País y para los derechos de estas comunidades, fue aprobada por el Congreso el 13 de diciembre de 2005.

En su articulado esta Ley es una total defensa a los intereses de las grandes empresas madereras, allí se les daban concesiones nada claras en su funcionamiento y alcance, se daba vía libre para incluir en el mercado a los bosques naturales, se prohibía la reforma agraria en las zonas donde se estuvieran desarrollando proyectos forestales y agroforestales, limitaba el derecho de las comunidades indígenas y afrocolombianas al reconocimiento de nuevos resguardos o ampliación de los actuales, como lo manifestó a Indymedia Colombia, el Ex representa a la Cámara y actual Alcalde de San José del Guaviare, Pedro Arenas.

Pero al gobierno nacional nada le interesa la preservación del Medio Ambiente, para la muestra un botón, en la actualidad la mayoría de parques y reservas naturales han sido vendidas a las empresas privadas, tal es el caso del Parque Tayrona y el Parque Natural Gornona, por otro lado las leyes que regulan a las grandes empresas como Bayer y la contaminación que generan en el ambiente, son bastante flexibles, hasta el punto de permitir la construcción de plantas que manejan material químico peligroso muy cercanas a comunidades como en Barranquilla.

Esta planta fue acreedora en 1998 del Premio Nacional Ambiental en la categoría empresarial, otorgado por el Ministerio del Medio Ambiente de Colombia, ese mismo que hoy a pesar de las voces críticas que demuestran con hechos lo contraproducente de dicha Ley y de las otras tantas a las que le ha dado el visto bueno, alega que se debe aprovechar el potencial que tiene Colombia en materia de reforestación con responsabilidad.

Porque ese es la nueva historia con la que las empresas se muestran a las comunidades, la responsabilidad social. Hasta el mismo Presidente Uribe considera que este es uno de los pilares fundamentales en su concepto de estado, así lo expresó en el consejo comunal de abril del 2007, exponiendo tres puntos que expresan la responsabilidad social en Colombia así: Transparencia en las relaciones de la empresa privada con el Estado, las relaciones de la empresa privada con la comunidad y por último, la relación de la empresa privada con los trabajadores. El presidente afirma que no quiere que sea una relación obrero – patrón de “capitalismo salvaje” pero tampoco una relación de “odio de clase”, sino “fraternas, cristianas”

En los dos últimos puntos es en donde más se han hecho esfuerzos por parte, tanto de las empresas como del estado, esfuerzos por debilitar sindicatos, por asesinar a líderes indígenas, campesinos y sindicales, por disminuir los derechos a las comunidades étnicas, por eso arrasa con las pensiones, con el salario, por eso se imponen leyes que arrecian las condiciones de explotación de las y los trabajadores colombianos.

En términos generales en Colombia se vende el alma al diablo, el gobierno continuará en la puja por la aprobación de la ley Forestal y otras tantas que ponen en jaque la soberanía nacional, las riquezas de nuestra tierra y de todo cuanto pueda venderse para generar más riquezas en las manos de unos pocos. Pero deben tener claro que nosotros tampoco claudicaremos, a pesar de la muerte, en la lucha por la construcción de un futuro mejor.

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