viernes, 25 de enero de 2008

Estrategia mediática

Por: Alfredo Molano Bravo.

Los hemos reunido aquí-dijo el hombre de gafas con voz marcial— porque creemos que ustedes pueden prestar un gran servicio a la patria que, como es manifiesto, está en peligro. Ustedes comprenden la amenaza que pesa sobre nuestro destino porque son estudiantes de filosofía, ciencias sociales o politología. Saben, además, que necesitan graduarse y escribir o defender una tesis que aunque no sea muy compleja, cuesta dinero. ¿No se opondrán a que un gobierno representativo, que tiene una doctrina en formación les dé una mano?

¿No tienen necesidad ustedes de financiar su trabajo de grado, y de paso cumplir un papel que la Nación les agradecerá cuando supere las afugias por las que atraviesa? Espero ser claro. Al final de la presente convocatoria se abrirá la inscripción en un curso donde se manejará la esencia de la metodología para defendernos de ese lobo feroz de ojos rojos que se parapeta en las pieles de oveja de los voceros del terrorismo. Hoy, como es a todas luces evidente, los mass media se han convertido en la herramienta más acerada para defendernos del enemigo, para quitarles la máscara a los infiltrados en nuestras filas, y en la palanca principal para apoderarnos de una opinión pública débil y cobarde como la que existe en nuestro medio.

En primer lugar, hemos diseñado un programa especial para usar la publicidad comercial a nuestro favor, ya se trate de la promoción de una marca de café, de una marca de automóviles o de una marca de ropa. Es posible mediatizar mensajes ocultos que se graben en la mente blanda del público, pero que actúen en favor de nuestros intereses, los intereses eternos e inmodificables de la patria. Mientras más blando sea el cerebro de quien vea, lea y oiga los mensajes, mejores y más duraderos serán los resultados.

En segundo lugar, debemos convertirnos en una gran central de producción de comunicados de internet. Sabrán que el enemigo se comunica por este medio para divulgar sus consignas diabólicas y convocar a operativos incendiarios. Nosotros podemos hacer lo mismo. Por tanto, se estudiarán en estos cursos las matrices para contrarrestar el accionar de grupos apátridas. El objetivo es confundirlos y neutralizarlos.

En tercer lugar, debemos participar más que activamente —belicosamente, diría— en dos zonas mediáticas donde se forma la mentalidad de las masas: los programas de opinión en la radio y las columnas de opinión en la prensa. De la televisión se ocupa la Comisión Nacional de Televisión. Quisiera anticipar a ustedes la metodología que se profundizará en el curso y que permitirá la creación de grupos especiales de injerencia en la opinión pública (GEIOP).

El objetivo secundario de los GEIOP será contrarrestar la mentira de las opiniones de periodistas y escritores en espacios para comentarios.La lógica general de nuestro discurso será exaltar la patria como un regazo maternal atacado por las fuerzas del mal: el terrorismo y el narcotráfico, encarnadas en el proyecto subversivo de las guerrillas y en el proyecto expansionista de Chávez. El mal y el bien en la palestra. Se recomiendan adjetivos de gran poder expresivo para caracterizar a los autores cuyas opiniones ataquen o no convengan al espíritu nacional: Viejos, estúpidos, desenfocados, arbitrarios, incoherentes, falaces, sesgados, parcializados, distractores, fanáticos, vendidos, mandaderos, cómplices, sinvergüenzas, locos, cobardes, mamertos, necrófagos, besaculos. El uso de figuras como lobo de fauces ensangrentadas, cerdo de hocicos hediondos, serpiente de colmillos envenenados es de gran eficacia porque apelan a fantasmas infantiles. De la misma manera, habrá que resaltar las contradicciones sociales.

Debemos ponernos del lado de la gente bien empeñada en una lucha contra la gente basta y, consecuencialmente, ridiculizar figuras como el turbante rojo y la sudadera amarilla. Es válido también agrupar a los autores del bien contra los autores del mal. No hay grises en esta dicotomía. A la salida encontrarán un formulario para ser llenado, un contrato para ser firmado y los requisitos legales para efectuar los pagos respectivos. Se incluye el horario y el lugar de los cursos. Mil gracias”.

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